E/ S!d@
Definición
Es la enfermedad que se desarrolla como consecuencia de la destrucción progresiva del sistema inmunitario (de las defensas del organismo), producida por un virus descubierto en 1983 y denominado Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). La definen alguna de estas afecciones: ciertas infecciones, procesos tumorales, estados de desnutrición severa o una afectación importante de la inmunidad.
La palabra SIDA proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos. El SIDA no es consecuencia de un trastorno hereditario, sino resultado de la exposición a una infección por el VIH, que facilita el desarrollo de nuevas infecciones oportunistas, tumores y otros procesos. Este virus permanece latente y destruye un cierto tipo de linfocitos, células encargadas de la defensa del sistema inmunitario del organismo.
Trasmisión
Las tres vías principales de transmisión son: la parenteral (transfusiones de sangre, intercambio de jeringuillas entre drogadictos, intercambio de agujas intramusculares), la sexual (bien sea homosexual masculina o heterosexual) y la materno-filial (transplacentaria, antes del nacimiento, en el momento del parto o por la lactancia después).
Con menor frecuencia se han descrito casos de transmisión del VIH en el medio sanitario (de pacientes a personal asistencial y viceversa), y en otras circunstancias en donde se puedan poner en contacto, a través de diversos fluidos corporales (sangre, semen u otros), una persona infectada y otra sana; pero la importancia de estos modos de transmisión del virus es escasa desde el punto de vista numérico.
Portadores y enfermos de SIDA
Se llama portador a la persona que, tras adquirir la infección por el VIH, no manifiesta síntomas de ninguna clase. Se llama enfermo de SIDA al que padece alguno de los procesos antedichos (infecciosos, tumorales, etc), con una precariedad inmunológica importante. Tanto el portador como el enfermo de SIDA se denominan seropositivos, porque tienen anticuerpos contra el virus que pueden reconocerse en la sangre con una prueba de laboratorio.
En líneas generales, desde que una persona se infecta con el VIH hasta que desarrolla SIDA, existe un período asintomático que suele durar unos 10 años. Durante este tiempo el sistema inmune sufre una destrucción progresiva, hasta que llega un momento crítico en que el paciente tiene un alto riesgo de padecer infecciones y tumores.
Se estima que, por término medio, existen alrededor de 8 (de 5 a 12) portadores por cada enfermo de SIDA.
En ausencia de tratamiento la evolución natural de la enfermedad por el VIH aboca necesariamente al desarrollo de SIDA al cabo de unos años. Así ocurre actualmente, por desgracia, en los países subdesarrollados.
Sin embargo, con la aparición en el año 1996 de la nueva y potente terapia combinada anti-retroviral se consigue controlar el deterioro inmunológico producido por el virus y, como consecuencia, prevenir el desarrollo de SIDA. Actualmente no es posible predecir el futuro a largo plazo de estos pacientes que, sin embargo, han visto prolongada su supervivencia con los nuevos tratamientos. Estas terapias, a pesar de su eficacia, no están exentas de serios inconvenientes: toxicidad, difícil cumplimiento, disminución de su eficacia (el virus puede hacerse resistente) y elevado coste económico. Todos estos factores hacen que, hoy por hoy, no sea posible pronosticar si un paciente concreto, actualmente en tratamiento, va a desarrollar SIDA en el futuro.
La Cura para el sida
La erradicación del VIH en los paciente infectados no parece posible con los tratamientos actuales. Propiamente hablando, hoy el SIDA es incurable. Sin embargo, muchos de los procesos oportunistas que comprometen la vida de los pacientes con SIDA tienen tratamiento eficaz. Además, la administración de fármacos anti-retrovirales ha permitido alargar considerablemente la supervivencia de los sujetos seropositivos, de manera que la enfermedad se ha convertido en un proceso crónico.
A pesar del amplio desarrollo que ha alcanzado la investigación de esta enfermedad en los últimos años, no parece aún cercana la posibilidad de disponer de una vacuna eficaz.
Pendemia en la expansión del SIDA
Sí. La OMS estima que actualmente hay un incremento de más de 15.000 nuevos infectados por día, y se produjeron 5.3 millones de nuevas infecciones en el año 2001. El ritmo de crecimiento de la epidemia en los países del Tercer Mundo es mucho más rápido que en los países industrializados.
España es uno de los países de Europa con mayor incremento de casos al año; puede estimarse que aproximadamente unos 20 jóvenes se infectan cada día por el VIH en nuestro país.
Sin duda, la morbilidad y mortalidad del SIDA han disminuido notablemente. Sin embargo, coincidiendo con el control de la enfermedad gracias a los nuevos fármacos anti-retrovirales, estamos asistiendo a un incremento en la aparición de nuevos contagios. Este hecho probablemente es debido al clima de confianza en la opinión pública producido por las nuevas terapias, que lleva a muchas personas a no evitar conductas de riesgo .
Por ello, cuando se quiere realizar un juicio sobre la expansión de esta enfermedad, hay que valorar por separado ambos aspectos: evolución clínica de los pacientes e incidencia de nuevos infectados. Así pues, no se pueden realizar juicios excesivamente optimistas sobre la expansión de esta enfermedad, valorando únicamente los avances terapéuticos conseguidos, si paralelamente no se consigue disminuir también el número de nuevos infectados, especialmente los contagiados por vía heterosexual, cosa que por el momento no se está consiguiendo.
CUESTIONARIO
1- ¿Cuál es el auténtico origen del SIDA?
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida ( SIDA en castellano y AIDS en inglés) es una enfermedad de transmisión mayormente sexual que se debe a una mutación o cambio en un virus propio de una especie de mono africano, que pasó a la sangre humana y allí se ha adaptado y reproducido. Se conocen casos, estudiados posteriormente, de personas africanas que se infectaron hace 40 o 50 años, cuando ni la enfermedad ni el virus estaban descritos con perfección.
2- ¿Cómo sería una breve historia del SIDA ?
La corta historia de la enfermedad está salpicada por varios acontecimientos importantes. Después de descritos los primeros casos en 1981 entre los homosexuales, en 1983 Luc Montagnier descubre el agente causante: el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). En 1985 ya estuvieron disponibles las pruebas para analizar qué sangre contenía o no el VIH. En 1983, se manifestó la epidemia del SIDA también en personas heterosexuales, y en 1985 se habían contabilizado casos en todos los continentes.
Seis años después de su detección, en 1987, se crearon diversos organismos para tratar de contener la rápida propagación. También en esta fecha, la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, la FDA, autorizó el primer fármaco para tratar el SIDA. La terapia triple antirretroviral no estuvo disponible hasta 1996. En la actualidad, se investiga en la obtención de una vacuna que frene al virus.
3- ¿ Desde cuándo existe el SIDA, y a cuántas personas ha afectado ya?
El SIDA cumplió 20 años en el 2001 con 22 millones de muertes y se le considera como la epidemia del siglo XX. Algunas organizaciones como la ONU anuncian que lo peor está por llegar. Con datos de mediados del 2001, 36 millones de personas están infectadas por el virus, la mayoría de ellas en el África subsahariana. En muchas partes de mundo la epidemia está en fases iniciales.
4- ¿ Es lo mismo ser seropositivo que tener el SIDA?
El virus VIH es el agente que provoca el SIDA. Se dice que alguien es seropositivo, cuando ha dado positivo a la prueba con la que se localiza el VIH en una muestra de sangre. Sin embargo, se reserva hablar de que una persona tiene SIDA para cuando sus niveles de defensas (CD4) están por debajo de 200. El VIH realiza un trabajo destructivo, y cuando nuestro sistema defensivo de la sangre, el sistema inmunológico, está bajo mínimos, es cuando le sobreviene a uno el SIDA, con las enfermedades asociadas que ello conlleva. Por lo tanto. Rigurosamente se puede decir que toda persona con SIDA es seropositiva, pero no todos los seropositivos tienen aun el SIDA.
5- ¿ Están bien definidas las formas de contagio del SIDA?
Si, se puede resumir en tres modos de contagio:
1º por relaciones sexuales,
2º por la relación materno-filial durante el embarazo, y
3º por medio de contacto con sangre contaminada (transfusiones, jeringuillas).
Cualquier relación sexual con una persona seropositiva aporta el riego de que se haya producido contagio a la persona sana. Una madre puede transmitir la enfermedad a su bebe al dar a luz o al amamantarlo. Por último, las personas que utilizan y comparten jeringuillas en el uso de la droga tiene gran riesgo de contaminarse con el VIH y otros virus.
6- He oído que los condones no son totalmente eficaces para prevenir el SIDA por transmisión sexual. ¿Que hay de cierto en ello?
Cierto, hay muchos estudios científicos que demuestran el riesgo del uso del condón. Son diversas las razones: mal uso, frecuentes roturas, porosidad del látex, minúsculo tamaño del VIH, junto con las frecuentes circunstancias del abuso del alcohol o drogas. Los estudios aseguran que se mantiene un riesgo de entre un 12 y 30 % de que exista contagio. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado que "el preservativo no elimina el riego de contagio", añadiendo que en materia sexual "la continua fidelidad con una persona no contagiada asegura al 100% el no contagio". Muchas campañas contra el SIDA recaen en una publicidad engañosa cuando aseguran que el uso del preservativo evita la transmisión del SIDA.
7- ¿Son acertadas las campañas que se hacen contra el SIDA?
Si nos remitimos al progreso del SIDA a nivel mundial, parece que las cifras nos dicen que en términos generales, no están siendo eficaces las campañas contra el SIDA. Sería imprescindible informar sobre qué es el SIDA y cómo se transmite hasta en el último rincón del planeta. Se ha hecho mucho en esta dirección, pero lamentablemente las autoridades olvidan que con informar no basta, sino que es necesario formar. Mientras haya personas que estén dispuestas a jugar con el riesgo de contagio, el SIDA seguirá progresando.
La educación se ha dicho siempre que es el arma que los pueblos deben usar para cuidar su salud y conseguir el progreso social. Si los que gobiernan los pueblos no promueven la educación y los valores humanos y familiares que ello conlleva, tenemos SIDA para muchas décadas más y en continua expansión. La fidelidad familiar, la auténtica educación sexual, el rechazo de las drogas, etc. son valores que se debe transmitir a los ciudadanos cualquier gobierno que se precie.
8- ¿ El SIDA tiene cura, o no?
En términos generales, la respuesta es no. Una vez que la persona se ha infectado de VIH, no hay quien se lo quite. Lo que es cierto, es que afortunadamente, sobre todo en los países desarrollados, se dispone de medicamentos que frenan la reproducción del VIH, logrando con ello que en muchas personas no les sobrevenga el SIDA. En esas personas, la infección por VIH se convierte en una enfermedad crónica. Si una persona infectada no recibe ningún tipo de tratamiento, lo normal es que en 6 ó 10 años se le desarrolle el SIDA y fallezca. Si recibe tratamiento, no está exenta de la posibilidad de efectos secundarios negativos.
El desarrollo de la enfermedad se produce de forma distinta en los países ricos que en los pobres; en los primeros, los enfermos pueden acceder desde 1996 al tratamiento antirretroviral, mientras que los segundos no pueden costearse los fármacos. Es por ello, por lo que se demanda un esfuerzo de solidaridad por parte de compañías y gobiernos, hacia los países pobres, para que puedan disponer de fármacos a precios asequibles.
Las personas con SIDA precisan de todo el apoyo de familiares, amigos y organismos asistenciales, para sobrellevar esta enfermedad sin cura, pero ante la que una actitud animosa de lucha puede ser decisiva.
LA PREVENCIÓN DEL SIDA
Un falso prejuicio en la lucha contra el SIDA es que todos estos valores que se tratan de retomar para luchar contra el SIDA, no deben ser asumidos por el Estado; en todo caso -se piensa- que sea cosa de particulares, de Fundaciones, de ONGs, de la Iglesia. Y es un falso prejuicio, al que conduce , entre otras razones, la idea de la aconfesionalidad del Estado, ya que el Estado debe velar por la salud pública. ¿Es un tabú la moral?. No pueden hablar de moral las personas que trabajan para el Estado?
Todos hemos oído aquello de que prevenir es mejor que curar, pues en el caso del SIDA, prevenir no es simplemente mejor que curar: es la única cura. Para el caso de una enfermedad mortal y no curable, es necesario prevenir con total seguridad, ya que no vale una prevención parcial para esta enfermedad mortal y no curable. Desde el punto de vista epidemiológico, la prevención más eficaz es cuando se aborda en los primeros estadios, más que en los últimos a través de condones y jeringuillas estériles. Por lo tanto conviene actuar en "el proceso de producción de la enfermedad", luchando para que no crezcan las prácticas de riesgo, y los grupos de riesgo. Si los grupos de alto riesgo no disminuyen y no varían su conducta, nadie puede asegurar que la enfermedad será erradicada y que la difusión del SIDA disminuya, ya que mientras persistan los comportamientos que favorecen la transmisión, habrá un aumento de los infectados y un crecimiento de la enfermedad.
En las líneas anteriores se deja expuesto un concepto claro: la prevención primaria. Esa es la prevención realmente eficaz. Cualquier médico, tratándose de otras enfermedades, aconseja a sus pacientes realizar una prevención primaria. Si alguien tiene una úlcera de estómago, le dirá que no tome comidas fuertes, para que no sea necesario después aplicar medicinas para que el estómago soporte aquella comida. Si alguien es proclive a coger faringitis, el médico le dirá que no debe fumar o exponerse a respirar aire frío, o ¿acaso hay sprays protectores de la farimge, para que así el paciente pueda realizar cualquier imprudencia con menos riesgo?. Si a un paciente le afecta mucho el tabaco para sus bronquios, el médico le aconsejará que deje de fumar o al menos reduzca mucho el número de cigarrillos. Todos estos consejos forman parte, o son consecuencia, de la aplicación de la prevención primaria, es decir, se actúa en el primer proceso de riesgo de contraer la enfermedad. Esta es pues la auténtica prevención, las prevenciones posteriores ya hemos visto todos los defectos que poseen.
Se hace necesario un gran esfuerzo de reflexión a nivel internacional que revalúe las causas profundas de esta patología social que es la drogadicción, así como redefinir el papel que la sexualidad ocupa en la realización del ser humano. Una sexualidad indiscriminada, a cualquier precio, sin puntos de referencia, desajustada de otras facetas básicas de la persona, convierte al hombre en animal inferior con una existencia patológica.
Con el SIDA no nos encontramos sólo un problema estrictamente sanitario, como querrían algunos, también es un problema ético. En este caso, es "La consecuencia de un abuso práctico de la sexualidad en modalidades incorrectas de frecuencia y lugar, y en sus combinaciones con circunstancias de drogadicción o promiscuidad".
Pero el capítulo de la prevención no es sencillo, pues se trata de una enfermedad del comportamiento. Además de la investigación, las otras soluciones al SIDA deben ya venir de mano de la educación sanitaria, de la educación sexual, y de la transmisión de una serie de valores humanos como la responsabilidad personal que motive a las personas al rechazo de drogas y de otras conductas de riesgo. Y la mejor forma de prevenir, de educar comportamientos, es comenzar por llamar a las cosas por su nombre, por decir las cosas claras, sin dobles interpretaciones, aunque nos ganemos los abucheos de muchos que no quieren oírlo. De George Orwell es la frase de : "Hemos caído tan bajo, que atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber primordial de todo hombre inteligente".
Imaginamos la sociedad dentro de 50 años como lo que es ahora respecto a otras epidemias que como el cólera, tifus, etc. diezmaba las poblaciones, y fueron vencidas. Esas epidemias fueron vencidas gracias a la investigación pero sobre todo gracias a la limpieza. Cuando rectifiquemos un tanto los actuales hábitos peligrosos respecto al SIDA, y la investigación avance, habremos ganado al SIDA. Pero si no lo hacemos y el virus VIH se revela como infalible ante cualquier persecución, pues gracias a su mutabilidad supera todas las barreras, entonces estamos perdidos.
La revolución sexual ocurrida en las últimas décadas ha llevado a un cambio de planteamientos y perspectivas de muchos expertos, sobre todo, si estos no tienen hijos. Conductas que han llegado a ser aceptadas por algunos adultos en privado, son propugnadas ahora para los niños. Quienes actúan de esta manera deberían darse al menos cuenta que lleva tiempo hacer de un niño un adulto; y que los hábitos que no tienen obvias consecuencias trágicas para los adultos, suelen ser malentendidas y llevadas a la práctica más irresponsablemente aún por jóvenes inmaduros.
¿Abstención?. No nos fijemos en el sentido peyorativo que se le da a este término desde el punto de vista político: queda mal abstenerse de votar. Tampoco vamos a reducir la palabra al sentido que se le da con respecto a la bebida: abstemio es no probar el alcohol. Abstención puede significar muchas cosas más : abstenerse de agredir a alguien, de robar, de discriminar, o abstenerse de la droga.
Para el tema de la droga como medio de transmisión del SIDA, me atrevo a decir que sí, que vale la pena ser abstemio. El sistema nervioso necesita de un equilibrio para funcionar con perfección y para desarrollar la tarea que tiene en el cuerpo humano. Estrictamente, podría decir que no, que con tal de que no fueran drogas inyectables,..., pero de las drogas blandas se pasa a las duras en un momento; y también, bajo los efectos de las drogas, se cometen muchas locuras. O sea, que sí, en materia de droga vale la pena ser totalmente abstemio.
En materia sexual, para prevenir del SIDA, ¿tendríamos que imponer o aconsejar la abstención total, la castidad perfecta?, sin duda que eliminaríamos muchas posibilidades de transmisión de esa forma. Pero no, nuestros cuerpos tienen sexo, y realiza su función como otras partes del cuerpo la suya. Bastaría decir que el sexo con orden, en su momento, para su función, con amor, dentro de una unión afectiva y duradera. Si carece de caracteres anteriores se aproxima en mayor o menor medida a una violación. Basta decir lo que decían las campañas contra el SIDA de un país : " cada oveja con su pareja ".
Podrían darse muchas explicaciones antropológicas para explicar cómo las personas humanas hemos ido formando las familias como base social, cómo la cultura, a medida que se ha desarrollado, nos ha conducido hacia la monogamia. Una de las explicaciones es la transmisión de las enfermedades venéreas. La familia monógama es la forma más perfecta de reducir al mínimo estas enfermedades sin que, lógicamente, se extinga la población por falta de descendencia.
EDUCACIÓN DE Y PROTECCIÓN DESDE LA INFANCIA
"El SIDA y la educación de nuestros hijos" fue un manual realizado por Willian J. Bennett, Secretario de Educación Norteamericano, dirigido a los responsables de las escuelas . En él, y con un enfoque dominado por el sentido común, se proponen cuatro principios, con sus correspondientes líneas de actuación, para guiar a padres y educadores en su tarea de ayudar a jóvenes a combatir la enfermedad del SIDA. Los recogemos a continuación estos cuatro principios.
1º Ayudar a los adolescentes a formarse criterios morales claros. Los estudios muestran que los adolescentes que mantienen unos principios firmes de conducta personal y social corren menos peligro de contraer el SIDA, pues no suelen incurrir en actividades peligrosas. Habría que enseñar a los adolescentes la importancia de la autodisciplina y la responsabilidad personal, inculcándoles el sentido de la responsabilidad por los propios actos.
líneas de actuación :
- Enseñar que la continencia es una virtud
- Presentar la educación sexual dentro de un contexto moral.
- Hablar en favor de la institución familiar.
- Mostrar normas claras y específicas de conducta
2º. Dar buen ejemplo. Los padres y los profesores deben ser conscientes de que tienen una influencia real en la conducta de los jóvenes. Los adultos que intentan vivir de acuerdo con criterios morales, cuidan su salud y están comprometidos en una relación matrimonial monógama proporcionan a los jóvenes un ejemplo de cómo evitar el riesgo de contagio de SIDA.
Líneas de actuación :
- Enseñar los criterios morales mediante el ejemplo personal.
- Llevar una conducta acorde con las normas para la conservación de la salud.
- Enseñar con el propio ejemplo el sentido de la responsabilidad en las relaciones con los demás.
3º. Ayudar a los adolescentes a resistir la presión social que les induce a comprometerse en actividades peligrosas. La presión ejercida por los compañeros es una de las influencias más poderosas a la hora de empujar a los estudiantes hacia la promiscuidad sexual y el consumo de drogas. Además, los estudiantes mayores que ya están comprometidos en estas prácticas contribuyen a reforzar la idea de que la actividad sexual temprana y el consumo de drogas son lo normal. Los adultos deben contrarrestar estas influencias.
Líneas de actuación :
- Ayudar a los estudiantes a identificar las presiones negativas.
- Estar atentos al comportamiento de los adolescentes dentro y fuera de la escuela.
- Estimular a los estudiantes a dar buen ejemplo a sus compañeros.
- Ser capaz de tratar con competencia el tema de las drogas delante de los jóvenes
4º. Instruir a los adolescentes acerca del SIDA. Muchos jóvenes tienen todavía una gran ignorancia acerca del SIDA. Algunos adolescentes están en continuo peligro de infección debido a que realizan actividades de alto riesgo: relación sexual y consumo de drogas. Para prevenir la difusión del SIDA, los padres, las escuelas y la sociedad deben instruir a los adolescentes acerca de los riesgos de esta enfermedad. Un doble mensaje de responsabilidad y autodominio deben ser parte integral de toda tarea educativa en este sentido.
Líneas de actuación :
- Proporcionar los datos referidos al SIDA
- Impartir la educación sexual de manera que se recalquen las razones para la continencia, el autodominio y la responsabilidad.
- Hacer que la comunidad local participe en la educación sobre el SIDA.
- Enseñar los procedimientos para prevenir la drogadicción.
- Saber encontrar ocasiones adecuadas para hablar del SIDA.
Fuera prejuicios.-
Un falso prejuicio en la lucha contra el SIDA es que todos estos valores que se tratan de retomar para luchar contra el SIDA, no deben ser asumidos por el Estado; en todo caso -se piensa- que sea cosa de particulares, de Fundaciones, de ONGs, de la Iglesia. Y es un falso prejuicio, al que conduce , entre otras razones, la idea de la aconfesionalidad del Estado, ya que el Estado debe velar por la salud pública. ¿Es un tabú la moral?. No pueden hablar de moral las personas que trabajan para el Estado?.
En Estados Unidos, hubo unas noticias de prensa en las que quedaban en evidencia las personas que para unas cosas aprueban cierta moralidad, cierta rectitud, y para otras cosas no la aprueban.
El Ministerio de Sanidad norteamericano lanzó una campaña de prevención del SIDA, -como se ha explicado antes-, basada sobre todo en la educación sexual en la escuela. El plan hacía hincapié en proporcionar a los jóvenes toda la asistencia posible para evitar un comportamiento sexual que les exponga al contagio. Se trataba de inculcar unos valores que reforzaran lo que es el remedio más seguro: la abstinencia y la fidelidad conyugal. El mismo presidente entonces, R. Reagan dijo en el Colegio de Médicos de Filadelfia: "que la educación sexual no debe ser concebida como un proceso físico, mecánico, sino que debe ser impartida a los estudiantes junto con la instrucción sobre los valores morales.(..) No se trata de explicar a los jóvenes cómo hacerlo, sino de ayudarles a comprender que no deben hacerlo.(...) Después de todo, ¿acaso no es verdad que, en la prevención del SIDA, la medicina y la moral imparten la misma lección?". Inmediatamente surgieron las críticas. ¡Moralismo!, gritaron. La prevención debería tener, para los críticos, un enfoque estrictamente científico. Y claro, el enfoque científico se reduce a aumentar los beneficios en la venta de condones. Nada les irrita tanto como la idea de tener que rehabilitar la castidad al hacerse la necesidad virtud.
En esas mismas semanas se había producido un escándalo a nivel de embajadas. La KGB sirviéndose de encantos femeninos había logrado penetrar y descubrir secretos de la embajada de EE.UU. en Rusia; habían "distraído" la atención de aguerridos marines norteamericanos que la custodiaban. A los marines les habían enseñado karate, y habían hecho prácticas de tiro. Pero quizá nadie les había adiestrado en técnicas de defensa personal contra ataques más insidiosos, y difíciles de resistir, pues no todas las moscovitas son gordas y antipáticas. Hasta la gente más permisiva, se rasgaron las vestiduras con el escándalo de los marines. A Moscú, decían, se manda gente avezada que no se deja encandilar, y a ser posible, con su mujer del brazo, para alejar tentaciones. Resulta curioso observar que en este caso si que reconocían que castidad rima con seguridad, y que la fidelidad conyugal corre pareja a la fidelidad patria.
Y hablando de soldados, recordemos el asunto más reciente de las denuncias realizadas por UNICEF, acerca de que los soldados de la ONU han promocionado la prostitución infantil en sus misiones "humanitarias" por muchos países del mundo a los que han acudido. Se dieron casos de niñas incluidas en este comercio, inválidas por explosiones de minas. Es este otro tema parecido en el que rotundamente hay que decir que sí, que se pide de los soldados un comportamiento ético allí donde vayan.
Pero estos consejos no sólo provienen de presidentes republicanos como Reagan, sino de presidentes demócratas como Bill Clinton. A pesar de su tortuoso pasado, parece que los años, las responsabilidades familiares, o políticas, imponen un poco de cordura.
En Febrero de 1996 Bill Clinton se reunió en la Casa Blanca con los representantes de las cadenas de televisión norteamericanas- que vienen a ser la fuerza cultural más poderosa del mundo-, para debatir cómo lograr una programación apta para menores. En vísperas de la reunión, los medios de comunicación audiovisuales se adelantaron a los deseos del presidente aceptando una propuesta suya para introducir un chip en los aparatos de televisión que permita identificar y evitar los programas que contengan escenas de violencia o sexo. Los medios de comunicación son conscientes de que esto supondrá un trabajo titánico y complicado para las cadenas, que tendrán que establecer un sistema detallado de calificación moral de sus productos, como el que ya funciona en EE.UU. con las películas.
"Les he pedido que vengan a la Casa Blanca para hablar de nuestra responsabilidad común en ayudar a los niños y a las familias", dijo Clinton al abrir la reunión en la que participaban entre otros, Robert Murdoch, Ted Turner, y los directores de las cadenas ABC, CBS, y NBC. Clinton se ha pronunciado a favor de la abstinencia sexual entre los jóvenes, y ha lanzado llamamientos a los adolescentes para que resistan la tentación de fumar y traten de presionar a los adultos para que dejen el vicio, entre otras iniciativas.
Clinton condenó con indignación una campaña publicitaria del diseñador Calvin Klein, que presentaba a adolescentes en poses demasiado sugerentes. Un tribunal decretó posteriormente que la campaña era inconveniente. En el caso de la televisión, Clinton lanzó una campaña de concienciación sobre la violencia y el sexo en la televisión, del mismo modo que el republicano Robert Dole, aspirante entonces a la Casa Blanca, criticara a Hollywood y sus costumbres decadentes.
Otro caso venido de Estados Unidos, y que refleja la hipocresía de las personas que rechazan argumentos morales, pero luego quieren imponer otra moral, es el de Liz Taylor, que se ha metido a moralista. Cuando recogió unos dineros en España con motivo de la concesión de un premio, se dejó caer con estas frases : " No queda tiempo para sermones moralistas. Hemos aprendido por las malas que la distribución gratuita de preservativos y jeringuillas evitan nuevos contagios". Afirmó algo que los datos desmienten, el contagio sigue creciendo, aunque este autoengaño es comprensible sabiendo de qué industria del cine procede, y de cuantos compañeros ha disfrutado.
En el mismo discurso, ella lanzó su moral. Advirtió de los prejuicios que hacen discriminar a los sídicos, reclamó que se cuide a estos enfermos con solidaridad y compasión, pidió que los dirigentes políticos impulsen la lucha contra el SIDA, y a los científicos a colaborar entre sí. Es decir, un sermón moralista para que todo el mundo cambie su actitud ante la enfermedad. Bueno, todo el mundo no: no hubo ninguna llamada a que quienes corren más riesgo, por la drogadicción o la promiscuidad sexual, adopten una conducta más responsable. Ya se sabe: los sermones son "moralistas" cuando propugnan algo que no se quiere oír.
No es infrecuente, que como Liz Taylor, otros artistas del espectáculo se sumen a campañas contra el SIDA de una o de otra forma. Esta muy bien, pero hay que ser crítico. Como imaginamos hasta dónde puede llegar en contrasentido de ciertas personas, somos capaces de imaginar una actuación de Ana Belén y Víctor Manuel, en beneficio de la lucha contra el SIDA, en la que cantaran una de sus últimas canciones: "¡Contamíname!". La letra dice eso de "¡Contamíname!, mézclate conmigo ...".
Si nos dejáramos llevar también por esa supuesta asepsia que deben tener las campañas, se debería impedir al Estado organizar campañas contra el consumo de tabaco, porque eso mismo dice la moral en tanto que perjudica la salud. El Estado debería limitarse a aconsejar el uso de boquillas o filtros que conducen a menos riesgo. Todo esto sería absurdo.
John P. Foley decía que "Aún desde el punto de vista de la salud pública, los medios de comunicación -y con más razón aún si son del Estado- deberían promover la abstinencia, la castidad, y las relaciones sexuales estables".
Sin embargo, la realidad es que el Estado, al promover campañas de pro-condón organizadas bajo la bandera del "sexo seguro" y que conducen, en la gran mayoría de los casos, a un uso irresponsable de la sexualidad, se ha convertido, de hecho, en un cómplice de muchas conductas sexuales degeneradas y en un importante difusos de enfermedades como el SIDA.
Las actuaciones de los estados suelen carecer de aspectos morales en su mensajes, en alas de una falsa neutralidad. Tolerando, por ejemplo, conductas y "derechos" de los homosexuales, está reconociendo, sin decirlo, que fuera esa, otra forma válida de sexualidad. G. Gottier decía que "Esta inhibición legislativa -o trato de igualdad para situaciones desiguales -, no significa ser neutral, sino cómplice del desorden moral, y por lo tanto de la difusión del SIDA."
Se ha tocado en este momento un punto o una acusación muy seria: se acusa a las autoridades de ser culpables de la difusión del SIDA. Así pueden apoyar esta tesis los aspectos tratados anteriormente, pues el Estado realiza unas campañas inútiles y contrapoducentes, y por otro lado omite educar y sembrar valores sociales entre los ciudadanos. No es que hayan repartido el virus por la calle, y que agentes del Estado se encarguen de contagiarlo deliberadamente de unas personas a otras; pero, si su actuación consiste en crear el campo de cultivo donde todos estos gérmenes pueden crecer y multiplicarse, también es claramente culpable esta actuación.
No solamente el Estado, sino que muchas personas o asociaciones le siguen el juego. Por otro lado, se colabora de buena fe con la atención a enfermos de SIDA. Pero, ¿que diríamos a alguien que achica el agua de una embarcación a punto de hundirse, y no trata, lo primero, de taponar las vías de entrada de agua?; o, ¿qué le diríamos si vemos que es él mismo, consus pisadas, el que está creando esas vías de acceso del agua?. Le diriamos: mejor, no se mueva usted.
Contra el tabaco, contra el alcohol y poco más, hay grandes campañas, pero ya contra la droga se duda, y se piensa que cada uno es muy libre de esclavizarse. Y no digamos contra el desorden sexual, resulta mal visto criticarlo. Las únicas trabas que aún parecen mantenerse en pie es por ejemplo la violación. No violes a nadie sin su permiso. Con los niños, no está bien visto, hoy por hoy, abusar. Pero, por lo demás, haz todo lo que te salga del más puro instinto animal, incluso utiliza la técnica, sex shop, y observa cómo las vacas se ordeñan mecánicamente.
Los jóvenes hemos heredado un mundo hipócrita, a tope de droga, corrupción y sexo, no lo queremos: no somos conservadores.
Y es que la revalorización de la moralidad como fuente de bien para la persona y como medio para mejorar el equilibrio sanitario será un paso para guiar el bien individual y social. No hay nada que de menos gastos problemas a la Sanidad Estatal que una familia estable, con hábitos de limpieza, etc.
La sociedad en la que vivimos, aunque no queramos reconocerlo, es muy individualista. Basta oír en las noticias de que por una discusión de tráfico un hombre ha asesinado a una mujer apaleándola y obligándola a tirarse a un río por el puente, ante la mirada expectante y abstencionista de 40 personas; o que una mujer mata a un hombre por robarle la cajetilla de cigarrillos, para comprenderlo todo. Se habla mucho de solidaridad, pero, o no se vive, o cada uno la vive a su modo.
¿Importa la salud y la educación de los hijos?, ¿Importa el futuro de prostitutas, drogadictos y homosexuales?. Pues si de verdad nos preocupa la salud de nuestros hijos, se debe invertir el dinero en programas que fomenten la abstinencia o la disminución sexual entre los adolescentes; si de verdad nos preocupa la suerte de las prostitutas y de los homosexuales, debemos concentrar toda nuestra energía y todo nuestro dinero en programas que les demuestren que su género de vida no es sano, y debemos apoyar además programas de rehabilitación. En esta forma opinaba también Rebecca Hegelin en un artículo en el periódico USA Today


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